La semana pasada asistí al Desayuno Empresarial organizado por el Círculo de Economía de Alicante en torno al tema de la Reputación corporativa y reputación del líder. La jornada  tuvo como objetivo la presentación del 9º Cuaderno de la Fundación CEDE “La reputación del directivo: un valor imprescindible” de la mano de su autora, Sandra Sotillo, fundadora y directora ejecutiva de TrustMaker. A continuación, tuvo lugar un debate sobre el mismo tema, con responsables de Innovación y RSC de Balearía, Suavinex y el director general de la Fundación GMP.

“La reputación del directivo se ha convertido en un nuevo foco dentro de las empresas porque permite mantener la confianza de los grupos de interés, al aportar valor al mercado y generar beneficios económicos para la empresa.”

De esta forma, la imagen digital del CEO pasa a formar parte de la ventaja competitiva de la organización.  Sin embargo, conviene diferenciar claramente entre la Marca Personal y la Reputación del Directivo. En el primer caso está más centrada en el “yo”, mientras que en el segundo se trata más del “nosotros” como compañía.

Sandra Sotillo

Una compañía puede tener directivos con muy buena reputación aunque tengan poca imagen pública. La reputación normalmente se obtiene del reconocimiento a través de las relaciones y hay puestos con poca repercusión mediática aunque tengan un gran impacto en el buen funcionamiento de la compañía.

Durante el debate se comentaron en particular dos casos:

  • Un director financiero: Su buena reputación le permite obtener la financiación necesaria para la empresa, por las buenas relaciones que mantiene con la banca.
  • Una directora de operaciones: En este caso sucede algo similar con las empresas proveedoras de servicios, que siempre están dispuestas a facilitar su labor.

El concepto de reputación debe considerarse más como un recurso de la empresa que como un activo y, por tanto, debe ser gestionado como tal. La reputación de una organización es la suma de la reputación de sus miembros mas relevantes, principalmente el CEO y los directivos. Y en este caso, lo más importante no es solo lo “qué hacen”, sino el “cómo lo hacen”, es decir, su comportamiento.

Reputación Directivo

Los líderes han de ser conscientes de que la reputación se tiene igualmente, la gestiones o no, por lo que es necesario tener un Plan de Reputación del Directivo con el objetivo de no dejar este aspecto tan importante al azar.

En los últimos tiempo ha aparecido un nuevo concepto al nivel de la importancia que esta adquiriendo la reputación de los directivos y del CEO para las organizaciones. Se trata de la due dilligence reputacional”,  que “analiza al candidato desde la perspectiva de su reputación personal y profesional, siendo parte importante de su historial de logros profesionales. Lo que tradicionalmente se ha elaborado partiendo de las referencias que el candidato aportaba en su currículo o en su carta de presentación, hoy se completa con un profundo análisis de su perfil digital y de su red de relaciones. Al contratar a un directivo, también se contrata su prestigio, sus relaciones y su conocimiento. Cuanto más capaz haya sido el directivo de potenciar el reconocimiento de sus fortalezas y puntos clave, más empleable y atractivo será para los proyectos que requieran tales capacidades.“

Los beneficios principales de una buena reputación para el directivo se resumen en tres:

  • Mayor salario.
  • Carrera profesional.
  • Mayor tiempo de permanencia en la empresa.

Las ventajas para la empresa, añadidas a las mencionadas con anterioridad en relación al mercado y a los grupos de interés, son entre otras:

  • Atraer talento a la empresa.
  • Tener equipos más cohesionados.

Reputación

Un líder con buena reputación es un aval de confianza, principalmente en momentos de cambios o de crisis, en los que su intervención puede marcar la diferencia, cuando crece la desconfianza o el miedo.

“En el futuro el CEO será reputado o no será CEO.”

La cuestión más relevante es que realmente no se trata del futuro, sino que es algo que ya está ocurriendo y a lo que las empresas deberían prestar más atención.

Las organizaciones que apuestan por este nuevo modelo de relación buscan un Directivo más Humano y Humanista, con las siguientes características:

  • Liderazgo humano y colaborativo.
  • Coherente y ejemplar.
  • Orientado a lo transcendente y capaz de transmitir el propósito.
  • Con capacidad de comprensión y reflexión en un entorno de alto ruido.
  • Flexible para adaptarse al cambio.
  • Más visible y dispuesto a dialogar con los diversos grupos de interés.
  • Con conocimientos digitales para integrarlos en el negocio.
  • Garante de los cambios regulatorios (Compliance)

Como conclusión, me gustaría destacar la importancia de la Reputación del CEO y de los Directivos, y cómo esta puede convertirse en una ventaja competitiva, tanto para los profesionales, como para las empresas que contraten sus servicios.