Los psicólogos lo llaman “habituación”. Nos acostumbramos a algo (una casa, un coche que nos deslumbra, un móvil o a nuestra pareja) y terminamos olvidando los motivos por los que al principio nos resultaba tan especial. Aunque es un tema que se ha tratado, y mucho, incluso desde la perspectiva de pareja, como hizo Esther Perel (consejera sexual y matrimonial) en su libro “Mating in Captivity” con la pregunta de “¿Podemos querer lo que ya tenemos?”, me interesa esta reflexión…