Son muchas las circunstancias que pueden darse para que una empresa considere conveniente llevar a cabo un proceso de Cambio Organizacional y entre ellas podríamos destacar las siguientes:

  • Los malos resultados
  • La situación del mercado
  • La competencia
  • Un relevo generacional 

En cualquier caso, una vez decidido, hay que tener en cuenta las dificultades a las que nos tendremos que enfrentar y trazar una hoja de ruta que nos ayude a organizar el proceso.

“No es cierto que tengamos resistencia al cambio, lo que tenemos es resistencia a que nos cambien.”

Por este motivo es fundamental empezar contando con las personas; haciendo que se sientan partícipes y protagonistas de este proceso que será clave para ellos y para el futuro de la empresa.

Cambio Organizacional

A continuación os dejo algunas recomendaciones fruto de mi experiencia en diferentes sectores y empresas.

1. HAY QUE CUESTIONARLO TODO DESDE EL PRINCIPIO
Y en el principio hay que situar siempre la misión y los valores. Es decir el “Para qué” (nuestra razón de ser) y el “Cómo” (los valores). Si ya lo teníamos definido es conveniente revisarlo. Si no, es un buen momento para detenerse a reflexionar y plantearlo.

2. LA GESTIÓN DE PERSONAS
Parece muy evidente, pero no siempre se tiene en cuenta. Hay que conseguir alinear a las personas con el propósito de la empresa. Si las personas comparten el “para qué” de la organización, será más fácil venir motivados de casa. La motivación viene de aceptar y compartir la razón de ser de la empresa.

3. LA GESTIÓN DEL TALENTO
Otra obviedad que habitualmente se suele pasar por alto. Cada persona tiene un talento natural para ciertas cosas y desarrolla otros a base de preparación, esfuerzo y práctica repetida. Se trata de conocer a cada una de las personas de nuestro equipo para ayudarles a dar lo mejor de sí mismos.

Es sorprendente la cantidad de personas “mal dirigidas” que hay en muchas empresas. Escucho a los líderes quejarse de sus equipos, cuando es responsabilidad suya seleccionar a las personas más adecuadas para el propósito de la empresa y ayudarles a crecer. Si el líder, en el nivel que sea, no hace bien este trabajo, las personas a su cargo no podrán crecer y dar lo mejor de sí mismas.

4. CULTURA DE EMPRESA SÓLIDA
Si las personas no tienen clara cuál es la cultura de la empresa, porque ven comportamientos incoherentes de sus líderes, su desempeño difícilmente podrá estar alineado con el propósito de la organización.Reconocer los errores propios y nuestra vulnerabilidad es uno de los primeros paso en los procesos de mejora.

5. UNA HOJA DE RUTA PARA LOS CAMBIOS
Con el fin de superar el habitual miedo al cambio, hay que abordar las mejoras de una en una. Cuando las personas ven que han conseguido una meta, se crecen y van a por la siguiente.

“Dale un éxito a un colaborador y vendrá a por mas.”

6. ¿MEJORA O CAMBIO?
En ocasiones las empresas no necesitan una mejora, sino un cambio disruptivo. Hay que saber identificar cuándo estamos en un punto en el que se trata de “cambiar a morir”. Hay mercados en los que las mejoras no son capaces de mantener nuestra ventaja competitiva y es necesario un cambio radical.

“En las tres revoluciones anteriores la industria fue la que impulsó los cambios en la sociedad. En el momento actual, son los clientes los que dicen a las empresas lo que quieren y cómo lo quieren.”

Estamos en un punto en el que casi toda la demanda tiene algo en común: tanto para los productos como para los servicios, el cliente lo quiere “rápido y personalizado”.

7. TRANSFORMACIÓN DIGITAL
Ante esta situación se hace imprescindible la transformación digital de la empresa, que permite, entre otras cosas, reducir los tiempos de respuesta y aumentar la calidad de los productos y servicios.En este sentido uno de los errores que han cometido muchas empresas ha sido el de incorporar la tecnología en la organización sin llevar a cabo un verdadero proceso de transformación.

8. COLABORACIÓN EXTERNA
En algunos casos las empresas son capaces de llevar a cabo estos cambios de manera interna, pero es lo menos frecuente por las dificultades que presenta este proceso. La opción mas aconsejable suele ser contar con ayuda de profesionales externos que nos acompañen en este proceso, aportando una visión externa más fresca y menos contaminada.Al mismo tiempo, un profesional externo tiene la ventaja de evitar los vínculos emocionales que suelen limitar la toma de decisiones adecuadas en muchos de los casos. Esta situación se da principalmente en empresas pequeñas y llega a suceder que el propietario, y habitualmente gerente, prefiere no hacer lo que hay que hacer para no enfrentar situaciones delicadas.

9. CONSTANCIA Y FOCO
Los cambios son siempre difíciles, sobre todo cuando los objetivos se plantean a medio largo plazo. Si la recompensa tarda en llegar, es fácil desistir antes de conseguir los resultados esperados. Por esta razón es fundamental tener claros los objetivos, mantener el foco a pesar de las dificultades y ser constantes en el día día.

Y tú,
¿estás preparado para abordar un proceso de cambio en tu empresa?