Continuando con las reflexiones sobre la importancia que tiene el comportamiento de las personas para el crecimiento de sus empresas, que empecé con este artículo sobre la Generosidad, hoy voy a hablar sobre la Gratitud.

Hace casi dos años estuve ayudando a una buena amiga a través de un proceso de coaching que le sirvió para mejorar su vida, tanto personal como profesional. Como muestra de agradecimiento, me regaló un libro que devoré durante las vacaciones y que tengo lleno de subrayados. Os lo recomiendo. He sacado muchas notas de él para esta reflexión.

Se trata de “El Diario de la Gratitud” de Janice Kaplan.

GRATITUD

La gratitud está de nuevo directamente relacionada con la actitud. Es evidente que nos resulta más fácil demostrar gratitud cuando las cosas nos van bien. Sin embargo, no es necesario que ocurran cosas buenas para sentirse agradecido. Las personas agradecidas no se centran en aquello que no tienen, sino que se aseguran de valorar lo que tienen.

No es posible sentir gratitud de manera pasiva, requiere una implicación emocional activa. Es necesario pararse y sentirla, experimentar la emoción. Este proceso crea una fuerza interior que nos permite mostrar gratitud incluso en los momentos difíciles.

“La gratitud no sólo es la mayor de las virtudes, sino también la madre de todas las demás.”

Cicerón

Gratitud

El problema de la falta de gratitud tiene muchos factores, entre los que podemos destacar los siguientes:

A través de muchas investigaciones se ha demostrado que lo negativo tiene mayor impacto que lo positivo. Si a lo largo del día nos ocurren 10 cosas buenas y una mala, es bastante probable que le contemos a todo el mundo la mala, y nos olvidemos de las buenas.

Tenemos tendencia a acostumbrarnos a las cosas buenas, de forma que pasado un tiempo ya no estamos agradecidos por ellas y nos olvidamos de por qué en su momento fueron tan especiales. Nos puede ocurrir con nuestra pareja, nuestra casa, nuestro trabajo o nuestro coche.

Algunas personas no quieren mostrarse agradecidas con las personas de su entorno para evitar sentirse en deuda.

En el trabajo, muchos jefes evitan ser agradecidos con sus colaboradores porque consideran que esta actitud les puede quitar autoridad. En otros casos, se considera que los empleados ya reciben una compensación por hacer su trabajo, que se llama salario.

Sin embargo, sentirse valorado en el trabajo es una de las mayores motivaciones de las personas, por encima del título de su puesto o del salario. A las subidas de sueldo nos acostumbramos con facilidad; consideramos que nos las merecemos. Pasado un tiempo, habremos incrementado nuestro nivel de gasto y ya no será una fuente de satisfacción.

¿A quién le gusta trabajar con un jefe que nunca valora nuestro trabajo?

Lo significativo es que el hecho de que se reconozcan nuestras aportaciones es mucho más importante de lo que creen los jefes en general, y una oportunidad de mejora para aquellos que quieran convertirse en buenos líderes.

En el trabajo se suele poner el foco en los objetivos. Cuando alcanzamos uno, ya estamos pensando en el siguiente. No nos paramos a celebrar lo que hemos conseguido, y es una buena oportunidad para disfrutar de ese momento y demostrar nuestro agradecimiento, antes de embarcarnos en el siguiente reto.

Cuando pensamos que no hay que agradecer las cosas que se hacen “por obligación”, encontraremos a nuestro alrededor personas que se sentirán obligadas, pero difícilmente comprometidas.

Cada uno de nosotros puede considerar que lleva a cabo un trabajo valioso, pero conocer a alguna persona que realmente lo aprecia y te lo demuestra, no tiene precio.

Todos tenemos la oportunidad de demostrar ese agradecimiento por pequeñas cosas que nos ocurren en nuestro día día, y que solemos valorar poco:

  • Ese camarero que nos atiende con esmero y se preocupa por recordar nuestros gustos.
  • Esa taxista que es consciente de que vamos mal de tiempo y se esfuerza para acortar el recorrido.
  • Una persona en la cola de la caja de un supermercado que se da cuenta de que llevas pocos productos y te deja pasar delante.
  • Un compañero de trabajo que, a la hora de macharse, te ve agobiado de trabajo y se ofrece a ayudarte.

Como ya he comentado en ocasiones anteriores, nuestro estado de ánimo no depende de los factores externos, de lo que nos sucede. Se trata de nuestra actitud, y siempre es una elección.

“No es la felicidad la que nos convierte en personas agradecidas, es la gratitud la que nos hace más felices.”