En cualquier organización todas las personas tienen algo que aportar a la misma, pero en el caso de los puestos directivos y responsables de área su capacidad para influir en la marcha de la empresa es mayor.

Desarrollo PersonalEso significa que si el desarrollo personal (conectado íntimamente con el profesional) es conveniente para todo el mundo, en este último caso cobra relevancia estratégica.

Lo deseable sería que las personas que ocupen puestos de responsabilidad tengan un deseo de mejora continua, tanto a nivel personal como profesional. Sin embargo, lo habitual es que muchas de ellas se queden estancadas en puestos clave, donde podrían aportar más valor. Como ya he comentado en ocasiones anteriores, puede ser por miedo, falta de ambición o simplemente falta de interés por los objetivos de la empresa.

Este tema es todavía más grave en las PYMEs porque suele haber menos equipo directivo que en las grandes empresas, por lo que si un directivo responsable de un área clave se atasca puede impedir el avance de toda la organización.

Si sumamos a esto que en las empresas pequeñas y medianas los vínculos afectivos en los niveles directivos suelen ser mayores, nos encontramos con un problema de difícil solución.

Y la pregunta sería:

¿Como abordamos los procesos de desarrollo personal?

En primer lugar se debería hacer una análisis de la situación real que se está provocando a causa del “atasco” de un responsable, y su reticencia a crecer y evolucionar de acuerdo con las necesidades de la organización. Este análisis debe basarse en hechos demostrables y sus consecuencias, de forma que se evite entrar en el plano emocional a base de juicios y creencias.

A la hora de abordar la situación con la persona a la que pretendemos ayudar hay que darle un enfoque constructivo, huyendo de reproches y culpas:

  • Valorar todas la aportaciones que ha hecho a la compañía y los logros obtenidos.
  • Enumerar los temas en los que tenemos oportunidades de mejora.
  • Pedirle su opinión: tú, ¿qué harías? ¿qué propones?.
  • Desarrollar un plan con acciones concretas para cada aspecto a mejorar.
  • Planificar reuniones de seguimiento y de apoyo.
  • Elegir los indicadores para evaluar el proceso.

Lo que estamos buscando es recuperar a esa persona para la organización, con toda su valía, sus oportunidades y su capacidad para seguir aportando valor a la empresa.

En algunos casos serán necesarias acciones de formación o capacitación, en otros se trata de superar el hecho de haberse quedado obsoleto en su puesto. En la actualidad los mercados son cada vez más competitivos, y las personas que se incorporan a las empresas están mejor preparadas y más conectadas con la información global. Un directivo tiene que estar en un proceso de reciclaje constante si quiere estar a la altura, tanto de las necesidades del mercado como de las de su propio equipo.

Se trata de acompañarle en un proceso de mejora para recuperar la confianza en sí mismo, ayudarle cuando lo pida y apoyarle cuando lo necesite. Tiene que ser consciente de que podemos equivocarnos, asumiendo los errores y aprendiendo de ellos, pero es mucho peor no hacer nada y quedarnos estancados, bloqueando el progreso de la organización.