Ya sea en nuestra vida personal, profesional, o empresarial, constantemente nos encontramos en cruces de caminos en los que tenemos más de una opción y hay que elegir. Cada una de las decisiones que tomamos van conformando nuestro camino; y este puede llevarnos hacia la excelencia o hacia la mediocridad.

CaminosEn cada uno de los cruces hay un camino más fácil, el que todo el mundo elige, el que te garantiza que llegas a tu destino con seguridad. Es el camino sin riesgo. El único inconveniente del camino fácil es que nos lleva al mismo sitio que a todo el mundo. De forma que si hacemos lo mismo que todos los demás obtendremos el mismo resultado. Es el camino sin diferenciación; seremos uno más.

Si lo que pretendemos es conseguir algo diferente, tenemos que elegir el otro camino. El otro camino está menos transitado, tiene más riesgos. No tienes la garantía de llegar al destino. Sin embargo, es el camino que te puede llevar al éxito, a la diferenciación, a la excelencia.

Como decía el poeta norteamericano Roben Frost en un fragmento de un poema en 1916:

“Dos caminos se bifurcaban en un bosque, y yo, yo tomé el menos transitado, y eso ha hecho toda la diferencia.”

Si escuchas los consejos de otras personas, la mayoría te dirán que cojas el camino por el que va todo el mundo: “es el más seguro”, dirán, “tiene menos riesgo”, dirán  …

Es el camino que te lleva el destino con seguridad. Es lo que busca casi todo el mundo. Si embargo, no hay tanta competencia en los niveles de excelencia; la competencia la hay en los niveles de mediocridad. Tu eliges.

“Ningún camino fácil te llevará a un lugar que merezca la pena”

SOBRE NUESTRAS ELECCIONES

Nosotros no elegimos el punto de partida de nuestro camino:

  • No podemos elegir la familia en la que nacemos.
  • No podemos elegir que sea rica, pobre, o con más o menos recursos.
  • No podemos elegir que sean deportistas, que les guste la lectura, que hablen varios idiomas o que les guste viajar.
  • No podemos elegir el lugar. Hay una gran diferencia entre nacer en un país del Primer Mundo o en otro del Tercer Mundo.
  • No podemos elegir nacer en un pueblo o en una gran ciudad.

Pero sí podemos elegir el punto de llegada, aquello que queremos alcanzar. La gran diferencia estará en que dependiendo del punto de partida tendremos que trabajar más o menos para alcanzar nuestra meta.

  • La buena noticia es que está en nuestras manos esforzarnos más o menos.
  • La mala es que eso no significa que el éxito esté garantizado. Nunca.

ALGUNOS EJEMPLOS DE DECISIONES QUE PUEDEN CAMBIAR NUESTRO DESTINO

  1. Podemos ver menos la TV y dedicar ese tiempo a aprender un idioma, escribir un blog, estudiar algo nuevo cada día, … o no.
  2. Podemos acostarnos más temprano, madrugar y hacer un poco de ejercicio antes de ir a trabajar … o no.
  3. Podemos acostarnos más temprano, madrugar y escribir un post diario en nuestro blog … o no.
  4. Podemos dedicar 15 minutos al final del día a escribir y reflexionar sobre las cosas que la vida nos enseña cada día (según un estudio de Harvard ganaríamos un 23% de eficacia en nuestro aprendizaje) … o no.
  5. Podemos hacer cosas difíciles, las cosas que nadie más está haciendo … o no.
  6. Podemos hacer las cosas que nos asustan … o no.
  7. Podemos dejar de comer comida basura y llevar una dieta equilibrada … o no.
  8. Podemos ser más conscientes de nuestras acciones y hacer mejor la vida de las personas con las que nos relacionamos: familia, amigos, compañeros, clientes, … o no.
  9. Podemos hacer algo nuevo cada día para ampliar nuestra zona de confort … o no.
  10. Podemos ser proactivos, y dejar el victimismo a otros .. o no.
  11. Podemos valorar más lo que tenemos en lugar de quejarnos por lo que nos falta … o no.

Todos tenemos a nuestro alrededor personas a las que nos gustaría parecernos, pero claro, solo queremos parecernos en el resultado que han obtenido, en lo que son ahora, no en el esfuerzo que han tenido que hacer para llegar a él.

La disciplina es el factor más importante del éxito; y la disciplina es hacer lo que se tiene que hacer aunque no apetezca, sin ningún tipo de excusas. 

La gente suele opinar sobre las personas que han tenido éxito de dos maneras principalmente:

  1. “Es que tiene mucho talento”. Esta afirmación da por hecho que esa persona no ha tenido que esforzarse, que tiene un don natural. Eso significa que los demás no vale la pena que nos esforcemos, porque no podemos llegar a eso.
  2. “Es que ha tenido mucha suerte”. Ese segundo caso atribuye el éxito al azar. No hay que hacer nada para conseguir el éxito. Si tienes suerte, pues te llega; y si no, pues nada.

En ambos casos se buscar justificar la falta del éxito propio amparándose en que el éxito de los demás es fruto del talento natural o de la suerte, cuando en realidad el éxito se consigue a través del esfuerzo y de cada una de las decisiones que tomamos en nuestra vida.

La clave del éxito la podríamos resumir en 3 pasos:

1. Tomar buenas decisiones …
…………………….. y … ¿cómo se toman buenas decisiones?
2. En base a la experiencia …
……………………. y … ¿cómo se consigue la experiencia?
3. Malas decisiones

Quizá sea un buen momento para reflexionar sobre el tipo de decisiones que estás tomando en tu vida.