Es más habitual que lo que uno podría imaginar y sucede principalmente en empresas pequeñas y medianas.

Aunque el título de “Líder” deja claro que su principal función debería ser precisamente esa, “Liderar“, en la práctica nos encontramos muchos casos de lideres que emplean todo su tiempo, o la mayor parte de él, en tareas del día a día, centrados totalmente en aspectos operativos, asistiendo a las personas que se supone dirigen, e incluso haciendo parte de su trabajo.

Como refleja Alejandro Hernández Seijo en su libro “Cómo liderar hoy con 4 conversaciones”  estos lideres se han convertido en “Managers Mochila”, llenando su mochila con los problemas y tareas de sus colaboradores, sin dejar espacio para las suyas.

“Cuantas tareas estás realizando que no te corresponden”

Y la segunda parte, también mencionada por Alejandro, es el riesgo de convertirse en el “Jefe de las respuestas”.

“Si siempre estás allí, contestando a las preguntas de tus colaboradores, ¿cómo funcionará la oficina cuando no estés localizable?”

Todo esto hace que un Director, un Gerente o un responsable de área o departamento, es decir, cualquier persona con un equipo a su cargo, dedique casi todo su tiempo a tareas operativas.
Una distribución equilibrada del tiempo de un Líder podría ser:

  • Un tercio de su tiempo para ayudar a crecer a sus colaboradores.
  • Un tercio para sus tareas del día a día.
  • Un tercio para pensar y desarrollar las siguientes acciones del equipo.

En el caso del Gerente o líder más alto en la compañía, esta última parte va destinada a la Estrategia.

¿Cuál es la razón de que muchos lideres no lideren?

En primer lugar, puede darse la circunstancia de que necesiten desarrollar las habilidades y competencias de liderazgo adecuadas para una buena dirección. Esto produce un efecto de inseguridad en estas funciones, por lo que las van aplazando de manera recurrente hasta que se olvidan completamente de ellas.

En segundo lugar, está el efecto de recompensa que supone el llevar a cabo tareas operativas en las que se sienten cómodos y creen demostrar a su equipo su conocimiento del trabajo y su amplia experiencia.

Esa satisfacción de verse completando tareas les impulsa a coger algunas de las de sus colaboradores para ocupar su día a día, dejando sin atender las de liderazgo y dirección.

La principal responsabilidad de un director es dirigir a su equipo para conseguir alcanzar los objetivos propuestos para su departamento o para la empresa. Dentro de este apartado se incluye el desarrollo de cada uno de los miembros de su equipo, y el suyo propio.

Teoría de las limitaciones

Eliyahu M. Goldratt creó la filosofía de la Teoría de Las Limitaciones (T.O.C.) en la que exponía que:

“La organización de las actividades de trabajo y toda la organización en su conjunto sería como una cadena formada de eslabones de distintos grosores (fortalezas).
Una mejora en la fortaleza (grosor) del eslabón más débil, sí mejora la fortaleza del conjunto de la cadena.
Un fortalecimiento de cualquier otro eslabón no variará la fortaleza del conjunto de la cadena, pero sí el peso de ella”.

Por este motivo, el Líder tiene que identificar los eslabones de su cadena que deben ser reforzados para mejorar la organización en su conjunto, evitando engrosar aquellos que solo aportarían un peso adicional.

En este caso en particular, también puede hacerlo desarrollando sus habilidades y competencias para dirigir a su equipo de la mejor manera posible.