Una de las mejores oportunidades para aumentar la competitividad de una empresa es el desarrollo de las personas que la componen.

Las tecnologías, los procesos, los sistemas de información y demás elementos de la cultura corporativa son parte importante de la ventaja competitiva de las empresas, pero no son la clave. La clave siguen siendo las personas.
Es por ello que el Plan de Formación es de vital importancia, tanto para aumentar el valor de los empleados en sus puestos de trabajo, como para el desarrollo del potencial necesario para un desarrollo de carrera a través de la promoción interna.Aunque hay muchas formas de llevar a cabo un Plan de Formación, estas podrían ser unas pautas clave:

  1. Identificación y análisis de necesidades formativas.
  2. Diseño y planificación de la formación.
  3. Ejecución del plan de formación (seguimiento).
  4. Evaluación de los resultados e impacto de la formación.

Dentro de las necesidades formativas se incluyen los cursos especializados por puesto y los transversales que son adecuados para todas las áreas, como los relacionados con la ofimática, la comunicación o la gestión de personas.

En la mayoría de los casos estos cursos se nutren de empresas o profesionales externos a la empresa, aprovechando los créditos de la Fundación Tripartita.

Sin embargo, es muy habitual que la mayor fuente de conocimiento se halle dentro de la empresa, en la figura de los empleados más veteranos. Es por ello que la Formación Interna es un valor añadido que en muchos casos se desaprovecha.

El potencial de la formación interna se ignora en muchos casos dando paso a formadores externos que, aunque en teoría pueden saber mucho de un tema determinado, no lo han vivido en el contexto de la empresa.

Con un análisis de necesidades y del conocimiento acumulado en los profesionales veteranos de la empresa podemos desarrollar una parte muy importante de nuestro Plan de Formación, con muchas más ventajas de las que habitualmente se tiene en cuenta:

  • El conocimiento que se transmite está basado en la experiencia dentro de la empresa.
  • El Formador Interno conoce perfectamente la empresa, los procesos, los materiales, las máquinas y las instalaciones, según el caso.
  • El coste de la formación interna es muy bajo.
  • El feedback de los asistentes permite mejorar los procesos de la empresa.
  • Se produce una evaluación interna del formador, que puede incluirse en el Plan de Incentivos.
  • Los formadores internos se sienten valorados.

En los últimos años se ha producido una salida masiva de talento de las empresas bajo el amparo de la reducción de costes, argumentando que los profesionales con mayor antigüedad también eran los que tenían los sueldos más altos.

Esta situación ha propiciado una “descapitalización” de las empresas desde el punto de vista del talento y la experiencia. Para todas aquellas organizaciones que todavía conservan talento senior la Formación Interna es una buena oportunidad de desarrollo y de mejora competitiva.