Los emprendedores y las empresas tienen muchas diferencias y algunas cosas en común. Una de ellas es la necesidad de llevar a cabo una buena gestión empresarial.

No importa si eres un emprendedor en solitario o con un gran equipo. Hay una serie de aspectos clave en cualquier proyecto que hay que tener en cuenta, y que son comunes también a las empresas.

Me sigue sorprendiendo ver a jóvenes emprendedores tan desconectados de la realidad empresarial a la hora de poner en marcha su proyecto. Considero que en la actualidad es cuestión más de dejadez que de oportunidades.

Hace 10 años cuando empecé a montar mi proyecto de consultoría el entorno de los emprendedores en nuestro país estaba en pañales. Iniciador se estaba gestando en ese mismo año y el resto de las iniciativas estaba aún por aparecer. Yo tuve la suerte de participar en el desarrollo del tejido emprendedor de la provincia de Alicante junto a Miguel Sánchez de León.

Montamos en Alicante Iniciador, iWeekend, jornadas, talleres, charlas y pusimos las primeras semillas para que ahora desde la mayor parte de las instituciones educativas y de promoción de empleo se lleven a cabo actividades de este tipo. Hay entornos de co-working, becas para emprendedores, programas de aceleramiento y de mentoring, y un largo etcétera.

Por esta razón me apena ver como algunos jóvenes arrancan su proyecto con un total desconocimiento de los aspectos mínimos necesarios para llevarlo a cabo.

Business Model Canvas

Con independencia del tipo de proyecto que vayas a poner en marcha estos son algunos de los aspectos clave que considero que no deberían faltar. No están todos los que son porque no se trata de hacer un decálogo:

1. Un proceso de reflexión estratégica
No importa si se usa el Business Canvas Model, el clásico Plan de Negocio o el moderno método de Lean Startup. Lo importante es que en el punto de partida tiene que haber muchas horas de reflexión para salir con una serie de aspectos claros:

  • ¿Cuál es el problema o necesidad que voy a resolver?
  • ¿Hay algún producto o servicio actualmente que lo resuelve?
  • Si lo hay, ¿que voy a aportar de mejora? ¿por qué motivo los clientes van a elegirme a mi?
  • ¿Tengo identificados a los segmentos de clientes que tienen ese problema/necesidad?
  • Definir claramente la propuesta de valor.
  • Valorar si la ventaja competitiva con la que voy a salir al mercado es sostenible.

2. Objetivos a corto, medio y largo plazo
No importa que luego tengamos que rectificar. Es más fácil hacer cambios sobre un plan establecido que ir improvisando todo el tiempo sin rumbo y sin referencias.

  • Mercados en los que vamos a entrar.
  • Cuota que buscamos.
  • Previsiones de clientes, ventas, márgenes.
  • Tamaño del equipo y su evolución.

3. Un buen equipo: Estructura, funciones y responsabilidades.
El emprendedor es el que tiene la visión y el que tiene que mantener el rumbo del proyecto. Para poder estar centrado en esta labor debe rodearse de un buen equipo que se ocupe de los diferentes aspectos operativos de cada área y lidere su crecimiento si fuera necesario.
En función del tipo de proyecto las funciones pueden variar, pero aquí dejo unas ideas como referencia:

  • Responsable Web (sobre todo si se trata de un proyecto online): se encarga de coordinar al programador, al diseñador, el social media, etc.
  • Marketing.
  • Gestión de proveedores.
  • Gestion de clientes.
  • Gestión económica y financiera. Muchos proyectos rentables fracasan por una mala gestión financiera, principalmente con la tesorería.

4. Un cronograma sensato
En particular en proyectos novedosos y en general en la mayoría de los proyectos online la velocidad es la clave. La máxima para estos casos es:

“Lánzalo rápido y mejóralo pronto.”

No hay nada mejor como el feedback del mercado para saber si vamos en la dirección correcta. Si esperas a tenerlo todo perfecto será demasiado tarde. En un mundo globalizado todo está conectado, y las ideas no son una excepción.

“Lo que que triunfa no son las ideas, sino su ejecución.”

Al igual que en el caso de los objetivos es mejor tener un plan de tiempo, con hitos clave, que te permita ir cubriendo etapas, aunque tengas que ir adaptándolo conforme lanzas y aprendes.
Puedes usar un diagrama de Gantt, una herramienta de mapas mentales o una hoja de cálculo. Lo importante es tenerlo y mantenerlo actualizado.

5. Un Plan Económico-Financiero
Una de las cosas que al principio cuesta entender es la diferencia entre rentabilidad económica y financiera. Un proyecto puede ser muy rentable económicamente si puedo comprar una cosa por 10 y venderla por 20. Pero si no dispongo de los 10 o si el cliente va a tardar en pagar, voy a tener un problema de tesorería. Tendré que endeudarme y el proyecto puede no ser rentable o sostenible financieramente.

En las charlas a los emprendedores, los inversores solían compartir una máxima con ellos:

“Cuando hayas calculado los ingresos previstos, … divide la cifra por la mitad.
Cuando hayas calculado los costes previstos, … multiplica la cifra por dos.
Esos números se acercarán más a la realidad de lo que te vas a encontrar.”

Como conclusión quiero insistir en que por mucho les duela a los emprendedores que se consideran “rebeldes”, cualquier proyecto, incluso los de los emprendedores necesita una buena dosis de gestión empresarial.

Mucha suerte en el camino.