Ayer acudí a una jornada un tanto peculiar. Convocada por la Asociación de la Empresa Familiar y patrocinada por Caja del Mediterráneo (CAM), bajo el sugerente título de “Estrategias para las Empresas Familiares” reunió a un selecto grupo de ponentes, con invitados de excepción entre el público.

Dejando a un lado las connotaciones “políticas” del momento (recien nombrado  Modesto Crespo como sucesor de Vicente Sala como Presidente de la CAM) y de algunos asistentes (cerró el acto el Conseller de Economía Gerardo Camps), lo que más me llamó la atención fué lo variopinto del “cartel” y de los temas, saliéndose de la temática única habitual de este evento, que suele ser la economía.


Ponentes
D. Alfonso Vegara. Presidente Fundación Metrópoli: Ponencia “Territorios Inteligentes”.
D. Honorato López-Isla. Vicepresidente Unión Fenosa: Ponencia “La Eficiencia Energética en las PYMES” .
D. Emilio Ontiveros. Presidente de Analistas Financieros Internacionales: “Crisis Económica: Estrategias y Respuestas”
D. Roberto López. Director General de CAM

Bueno, la última ponencia no pudo presentarse por falta de tiempo y la de Emilio Ontiveros, mi mayor interés, no me aportó nada nuevo. Más de lo mismo sobre el origen de la crisis, la situación actual y lo que podemos esperar ¿?.

Sin embargo, las otras dos ponencias me agradaron por inesperadas y sorprendentes.

La de Alfonso Vergara estuvo centrada en los llamados “Territorios Inteligentes”. Tengo que reconocer que era la primera vez que escuchaba este término.

Imagen de Jon Azua

Hasta ahora, el concepto de los los Territorios Inteligentes (SmartLands) se ajustaba de forma restrictiva a aquellos espacios que eran capaces de dar una respuesta coherente a los cambios que impone el reto de la globalización. Sin embargo,  los Territorios Inteligentes pueden llegar a ser auténticos territorios sustentables, por su capacidad para equilibrar la trilogía urbana: estrategia económica, desarrollo social y calidad medioambiental.

En definitiva, se trata de concebir el Territorio como un ecosistema de Innovación. El Territorio es fundamental para la competitividad de las actividades empresariales. Cuando una multinacional busca una nueva sede, la competencia ya no es entre paises, sino entre ciudades.

Cada ciudad necesita identificar un perfil de excelencia que sea la base de su posterior factor de competividad.

Una de las iniciativas más importantes se centra en la Diagonal Europea, donde la costa mediterránea española juega un papel fundamental. Se trata de convertir algunos espacios turísticos obsoletos en espacios de Innovación.

Uno de estos ejemplos es el Club Málaga Valley.

Club Málaga Valley e-27 es una iniciativa de un destacado grupo de presidentes de relevantes compañías del sector de la sociedad de la información y de algunos de sus líderes más destacados.

El grupo tiene como objetivo diseñar las políticas y líneas de acción necesarias para convertir a Málaga en la más importante zona de excelencia tecnológica de Europa, un “Silicon Valley” europeo capaz de arrastrar a empresas de todo el mundo e inversiones en I+D.

[youtube 1ibPWpZuBC8]

Por último, la ponencia de Honorato López-Isla sobre eficiencia energética en las PYMEs ha dejado patente nuestra dependencia (global) de las fuentes de energía primaria con datos sorprendentes. Como ejemplo, comenta que no se podrá prescindir del carbón como fuente energética, al menos, en 50 años y que las necesidades globales de energía se incrementarán en un 50% en los próximos 25 años.

Como el consumo de energía es un indicador de desarrollo y hay muchos paises como economías emergentes, está claro que la demanda energética mundial experimentará un gran aumento en las próximas décadas.

Con respecto al coste de la energía, parece claro que el precio está bastante equilibrado entre las distintas empresas comercializadoras, por lo que las claves son el ahorro en consumo y la eficiencia energética.

Esto nos sitúa en un escenario donde son necesarios dos tipos de cambios culturales:

1. Lo que denomina “Hard”. Podemos optimizar el consumo de nuestros equipos y máquinas por medio de mejoras tecnológicas.
2. El “Soft”. Implantando una nueva cultura de consumo y ahorro: p.e. apagando luces y equipos que no se necesitan. Además de reducir el consumo directo de energía, se minimizan las necesidades de climatización.

Las empresas deberían plantearse buscar asesoramiento energético y llevar a cabo auditorías de consumo para mejorar su eficiencia.

Como respuesta a una pregunta del público sobre su opinión de las Centrales Nucleares, Honorato responde que si tiene que elegir entre la gestión de un volumen de residuos radioactivos del tamaño del Auditorio (para 40 años de vida útil) o de la emisión de cientos de miles de kg de CO2 a la atmósfera, lo tiene muy claro. Apuesta por las Centrales Nucleares.

Bueno, como habréis podido comprobar, la jornada ha sido variada pero muy interesante y lo que he reflejado aquí ha sido tan solo un resumen personal. Espero que os haya resultado interesante.

Saludos.
Francisco Páez